La Readaptación Neuromuscular es un método de entrenamiento en camilla, cuyo mayor objetivo es lograr estabilidad articular, es decir, que todos los músculos del cuerpo controlen las fuerzas que ejercen a lo largo del día, entendiendo nuestro sistema motor como una compleja integración de múltiples subunidades, las cuales deben trabajar en armonía para lograr dicha estabilidad.

La Readaptación Neuromuscular viene a cubrir un vacío existente entre la recuperación funcional del paciente y la readaptación física del cliente; todos vemos cada día que después del trabajo fisioterápico en el que el paciente tiene el “alta” funcional, retoma la actividad física/deportiva y muchas veces el cliente vuelve a paciente; la persona recae…y nosotros nos preguntamos: ¿Faltará algo en los procesos de recuperación/readaptación?

Es evidente que la respuesta es afirmativa y que ese vacío es el que queremos cubrir. El futuro pasa por la Readaptación Neuromuscular; Pasa por complementar el trabajo existente; pasa por cubrir ese vacío 


Hemos escrito largo y tendido sobre la activación muscular y el entrenamiento neuromuscular voluntario; qué si control motor por un lado, qué si comunicación entre el sistema neuromuscular por otro, qué sí motoneuronas alpha y gamma… ¿Parece todo un poco complejo verdad?

En este post vamos a intentar simplificarlo todo a través de varios símiles que sean fácilmente entendibles y de agradable lectura.

Lo primero, es entender que, en lo que al movimiento respecta, el cuerpo es un conjunto de huesos y músculos guiados por el sistema nervioso. El cerebro y sus ramificaciones nerviosas, son los encargados de dar las órdenes y manejar el nivel de tensión de los músculos para producir (o no) el movimiento.

Imaginando que cada músculo es una bombilla, el cerebro funciona como un regulador, dictando qué músculo se debe encender (contraer) y con qué intensidad. Al mismo tiempo, tiene que garantizar una regulación de “luz” (tensión) óptima para que el cuerpo se “alumbre” (mueva) de un modo correcto y seguro.

Cuándo regulador y bombillas funcionan bien, no hay problemas. Todos los músculos reciben su tensión adecuada durante todos los movimientos. El problema está cuándo por diversos motivos, la comunicación entre el regulador (cerebro) y la bombilla (músculo) no es la correcta.

Es entonces cuando empiezan a aparecer bombillas que reciben más luz de la que deberían y otras que reciben menos. En otras palabras, empiezan a haber músculos con más tensión y otros con menos de la necesaria.

Entre las causas que pueden causar estos desajustes, encontramos por ejemplo, las posturas mantenidas (en las que el regulador manda luz siempre a los mismos músculos) cómo ahora estar sentado delante de un ordenador o mirando el móvil con el cuello excesivamente agachado.

Otro ejemplo podría ser cuando hay un accidente/golpe, en el que el regulador manda luz repentinamente a todas las bombillas para protegerlas. (Ante un choque o caída, el cerebro tensa todos los músculos para proteger el cuerpo y los órganos). Muchas veces tras esta subida de tensión, el sistema queda desestabilizado y algunas bombillas reciben más luz que otras de modo involuntario. (¿A alguien le suena la tensión de cuello tras un golpe trasero con el coche?)

De este modo, salvo que se regule de nuevo la conexión entre regulador y bombilla (cerebro y músculo) habrá bombillas con más tensión que otras, y aunque se intente atenuar éstas de un modo analítico (masajes, corrientes, infrarrojos…) si posteriormente no se actúa sobre el circuito eléctrico (Sistema nervioso) para reeducar la cantidad de luz que debe repartir a esos músculos, éstas bombillas volverán a recibir más luz de la que deberían. (Músculo otra vez tenso)

Este es uno de los motivos por los que se producen las contracturas crónicas y recurrentes, las que vuelven siempre. A pesar de masajear los músculos y aplicar varias técnicas sobre ellos, si no se actúa sobre el sistema nervioso, éste seguirá volviendo a tensarlos

Reeducando el sistema y enseñándole a mandar luz a aquellas bombillas que no recibían la suficiente energía, el músculo que recibía más tensión pasará a recibir la justa y necesaria, dejando así de estar tenso

Desde la Readaptación neuromuscular, se pretende actuar sobre este circuito regulador/bombilla (cerebro/músculo), diciendo al regulador qué bombillas debe encender y cómo. Es decir, activando los músculos encargados de un movimiento no lesivo, decimos al cerebro qué músculos debe activar más y cuáles menos. De este modo propiciamos un correcto reparto de electricidad por todas las bombillas, o lo que viene siendo un correcto reparto de tensión por todos los músculos del cuerpo.

Contracturas recurrentes, dolores articulares producidos por estrés, migrañas tensionales y sensación de inestabilidad corporal, son algunos de los problemas que estas técnicas pueden mejorar.

Si te ha gustado el ejemplo y quieres saber un poco más, no dudes en contactar con nosotros! Gustosamente te explicaremos en qué podemos ayudarte!

 

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