Este es el primer artículo que escribo y espero que os resulte interesante, con él voy a intentar aclararos, tanto a las personas deportistas, como a los que no hacéis tanto ejercicio, los aspectos más importantes que conlleva un dolor de espalda, cuestiones como a qué se puede deber ese dolor que tantos hemos sentido, o la mejor forma de manejarlo.
En la actualidad el dolor de espalda es un problema universal, por el que han pasado más del 80% de la población en los países industrializados, así a que muchos de los que estáis leyendo este artículo, o habéis pasado por este tipo de dolencia y no siempre habréis tenido una solución que os haya parecido satisfactoria…

Lo que parece cierto, según nos dice la literatura, es que el 50% de estas lumbalgias (=dolor de zona lumbar) remiten en la primera semana, en un mes han remitido hasta el 90% de las mismas, (aunque aquel que ha sufrido de dolor de espalda, volverá a sufrirlo, en un 50% de ese 90%…, se repite en varias ocasiones durante tres meses, en cuyo caso se hablará de lumbalgia recurrente) El 10% restante se convierten en crónicas y aclaro que una lumbalgia crónica es aquella que se prolonga durante más de tres meses.
La creencia acerca de la procedencia de las dolencias de espalda ha cambiado en los últimos años, así como su tratamiento, que no hace tanto implicaba una actividad reducida o incluso el reposo… afortunadamente esta tendencia está cambiando… digo que está cambiando porque todavía hay muchos casos en los que se sigue recomendando reposo a la persona con dolor de espalda… Hasta hace poco, se atribuía el dolor de espalda a determinadas deformaciones o alteraciones estructurales, mientras que hoy se considera que esto es un error y que más del 95% de las lumbalgias son “inespecíficas” (esto quiere decir que no se pueden ver con pruebas radiológicas) , y en el 5% restante, muchas se pueden manejar con entrenamiento, como intentaré explicaros.

Más concretamente, los estudios actuales apuntan que la mayor parte de las causas de lumbalgia corresponden a causas mecánicas y/o musculoesqueléticas; el desequilibrio muscular y el desacondicionamiento físico, son los posibles factores desencadenantes de este dolor, afecta por igual a hombres y a mujeres y es más frecuente a partir de los 30 años, aunque se puede dar a todas las edades y en personas deportistas, además pueden verse agravados y cronificados en algunos casos, por factores psicosociales.

Como os he dicho anteriormente, durante la fase aguda, tradicionalmente no suele recomendarse ejercicio (más bien, al contrario), sino tratamiento farmacológico (aunque esto empiece a cambiar), por otra parte en las lumbalgias crónicas el ejercicio físico se convierte en un pilar fundamental en su manejo, siempre teniendo en cuenta las preferencias del deportista que padece este dolor y/o su deporte, al menos teóricamente…
Por desgracia, durante una consulta de dolor de espalda, muchos profesionales de la salud, en muchos casos por la presión que conlleva el exceso de pacientes que consultan al día, pasarán un tiempo demasiado corto con el paciente, llegarán a una conclusión muy inespecifica, sin buscar una causa de los síntomas que marque el camino hacia la recuperación.

Por el contrario, se tomará como primera decisión la administración de pastillas para esconder en lo posible, el problema y si eso no resulta, se llegará rápidamente a la conclusión de la necesidad de una cirugía, cuando haya pruebas radiologicas que señalen una lesión (hernia, protrusión…), que no siempre es la causante del dolor…

En muchos de los casos, el profesional acompañará las pastillas de una hoja sacada de un cajón de su escritorio, con un listado de ejercicios genéricos, para que el paciente ejercite en su casa sin ningun tipo de especificidad, progresión ni, por supuesto, supervisión, en muy pocos casos, esa persona que acude a una consulta con dolor de espalda, tanto en fase aguda , como en la crónica es derivada a otros profesionales.

Lo que nos dice McGill, que es uno de los referentes a nivel mundial en el manejo del dolor de espalda por medio de ejercicio es que “el primer paso hacia la recuperación,…es reemplazar actividades dolorosas por movimientos libres de dolor, que a la vez le permitirá aumentar gradualmente el repertorio de actividades que la persona puede disfrutar libre de dolor”. Según este autor, se deberá buscar reequilibrar las estructuras, siempre buscando trabajar para ello con movimientos que no impliquen dolor, ¿por qué?

El dolor provoca cambios más allá del músculo…
El cuerpo dispone de un complejo sistema de regulación interna. A través de unas reacciones neuromusculares reflejas, los sistemas articulares y musculares se coordinan y compensan. El objetivo de esta compleja respuesta refleja, es asegurar en todo momento las condiciones óptimas del cuerpo y su movimiento.
Cuando hay alguna lesión o patologia los sistemas de estabilizacion que controlan la columna no funcionen bien,el tandem de control activo- pasivo no funciona correctamente. A principios de los 80 ya se detectaron cambios degenerativos que nos llevan a una disfuncion en la columna lumbar, ue va a a desencadenar un dolor y posteriormente inestabilidad que implica pérdida de control y por tanto de correcto movimiento de esa columna en los tres planos de movimiento. Cuando hay un dolor que permanece a lo largo del tiempo, seguro que hay una inestabilidad que hay que detectar para poder incidir sobre ellos. Hay que detectar esa inestabilidad para que no se produzca la reestabilizacion con mayores niveles de tensión de la musculatura para disminuir el movimiento y por tanto la pérdida de control que el SN ha identificado en esa inestabilidad, se altera la zona neutra y se hace un reajuste para que esa zona apenas produzca movimiento, debido a los patrones de control ejercidos por nuestro propio organismo. Todo esto provocará un proceso degenerativo a nivel articular debido a los micromovimientos y tensiones.

 

Además, se han de tener en cuenta en las lumbalgias crónicas, los cambios a nivel sensitivomotor que implican que el entrenamiento deberá dirigirse a partir de entonces, a mejorar el control motor, además del dolor de espalda específicamente, ya que se producen cambios en la sustancia gris que hacen que, en adelante y al contrario de lo que se suele creer, el dolor se dispare antes como protección, el miedo al dolor hace que se eviten determinados movimientos o rangos de movimiento, dada la expansión del área dolorosa en la corteza somatosensorial (SNC) asociada a estos movimientos, debido a la rigidez que se origina en la musculatura con dicho dolor de espalda.
Así pues, la musculatura agonista y antagonista no responde de forma correcta ante las tensiones después de haber sufrido dolor de espalda ya que la compleja regulación interna del cuerpo, y sus patrones de movimiento se han visto alterados y es habitual que por sí solos no vuelvan a su funcionamiento óptimo. Es por ello que, para poder modificar el patrón de movimiento erróneo, no se debe buscar el aumento de fuerza muscular, el entrenamiento deberá encaminarse a mejorar este patrón de movimientos, tanto cuando hablamos de deportistas que no entrenan a nivel competición, como aquellos que si lo hacen.
Por lo tanto el objetivo de nuestro entrenamiento tiene que pasar por intentar volver a instaurar ese tándem correcto entre musculatura y SN.

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