Estabilidad articular - Modelo de Panjabi - 1992 - Grupo BMT

Existen diversos modelos de definición de la estabilidad articular. Uno de los más conocidos y citados durante las últimas 2 décadas es el modelo de Panjabi (1992), en el qué se interrelacionan los ELEMENTOS PASIVOS (Huesos, cartílagos…), los ELEMENTOS ACTIVOS (Músculos, tendones…), y el CONTROL MOTOR (Sistema nervioso).

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Si hablamos de estabilidad articular, el cóctel para conseguir y mantener ésta última en un mayor número de contextos, y por tanto, mejorar la salud articular global, viene dado por tres factores principales: conseguir un CONTROL MOTOR adecuado, un PATRÓN DE MOVIMIENTO correcto, y un ESTADO FUNCIONAL DE LAS ESTRUCTURAS ANATÓMICAS óptimo.

Son interminables e inmensos los avances que se han obtenido, y se siguen obteniendo en el tratamiento y la readaptación de los tejidos tanto ACTIVOS cómo PASIVOS, ya sea en el campo de la Medicina, de la Fisioterapia, de la Quiropraxia o de la Actividad física y la Salud.

Las últimas tendencias en entrenamiento brillan en su efectividad para corregir PATRONES MOTORES y mantener la funcionalidad correcta de los mismos en diferentes contextos, cada cual más exigente.

Pero, ¿qué pasa con el Control Motor? Los músculos son la maquinaria aportada y el sistema nervioso es el encargado de dirigirla. Empiezan a verse trabajos enfocados a la mejora del mismo con grandes resultados.

Desde BMT y a través del ENV mejoramos el CONTROL MOTOR de todo el organismo incidiendo especialmente (qué no exclusivamente) en las zonas dónde existe mayor relevancia cortical, es decir, mayor percepción tanto sensitiva como motora del Córtex, las cuales son: Manos y dedos; cuello-mandíbula; pies y dedos.

Es lógico que en estas zonas, dado la cantidad de estímulos que reciben y la complejidad de los mismos (mucho mayor que en otras zonas), sean más frecuentes los DESAJUSTES en el control motor, con su posterior efecto compensatorio NEGATIVO en los patrones de movimiento globales y específicos (de cada articulación), qué a su vez condicionan el control motor de las articulaciones afectadas por este nuevo patrón.

Hay mucho que debatir en este tema, y mucho campo de estudio por delante al que la ciencia está llegando poco a poco en los últimos años. Seguro que los próximos van a ser unos años de gran cantidad de publicaciones importantes en éste ámbito.

¿Quieres conocer cómo conseguimos la estabilidad incidiendo sobre el CONTROL MOTOR?
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Más información respecto a la estabilidad lumbo-pélvica en el fantástico blog de Ignacio González.

*(Imagen adaptada de Richardson, Hodges & Hides, 2004)

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